En la escala de accidentes producidos en la Argentina, los de tránsito ocupan el 35,2% del porcentaje global, instalándose en los primeros lugares de las estadísticas mundiales. Con un saldo de 9.000 víctimas fatales y 100 mil lesionados, los accidentes de tránsito superan las causas de muerte por cáncer, Sida u otras enfermedades.
Además de las pérdidas humanas, el Estado pierde anualmente 5.000 millones de dólares, y el aporte recibido para el mantenimiento de caminos y la construcción de nuevas rutas es sólo de 1.100 millones, lo que determina un déficit importante.
Toda la sociedad está, de alguna manera, involucrada en este problema, por lo tanto, el gobierno, las fuerzas vivas y los argentinos en su conjunto deberán resolverlo.
Cuando comienza el verano, es común ver en las rutas argentinas los operativos de control de tránsito. Las autoridades nacionales y provinciales procuran que los veraneantes tengan unas felices vacaciones sin tener que lamentar víctimas. La preocupación se debe a que el resultado de las investigaciones, tanto oficiales como privadas, arrojan datos que vislumbran una realidad trágica. Pero a diferencia de lo que comúnmente se cree, el índice de accidentes producido en las rutas es el más bajo de todos.
Las estadísticas presentadas por la Asociación Civil "Luchemos por la Vida" informan que en la ciudad de Buenos Aires, en 1997, murieron 423 personas en accidentes de tránsito. Un análisis similar, que realizó el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), indica que en la Capital Federal, donde vive el 10% de la población Argentina, se produce un tercio de los accidentes de tránsito de todo el país. De hecho, los números se vuelven aún más escalofriantes cuando se hace el relevamiento del total de muertes. En 1996, las cifras definitivas arrojaron un saldo de 7.864. Con respecto a 1995 se pudo observar un leve decrecimiento del 3 %, pero en el 97, el número ascendió a 8.205 víctimas fatales, lo que significó un 4% más respecto al año anterior.
En 1987, la cifra de casos fatales era de 170, y diez años después, de 423; el aumento de accidentes, a más del 100 % en sólo una década, puede deberse a diversos factores como, por ejemplo, la falta de una campaña comprometida de educación vial; pero el motivo que agravó la situación en los últimos años fue el incremento de venta, a raíz de los créditos de las compañías automotrices.
Según datos proporcionados por la Asociación de Fabricantes de Automóviles, la producción y venta de autos para el mercado interno fue, de enero a agosto de 1996, de 235 mil unidades, y en el mismo lapso, en 1997, fue de 275 mil.
El ejemplo más claro de este crecimiento lo encontramos entre 1993 y 1994, cuando el parque automotor creció en 900 mil unidades y las muertes por accidentes de tránsito aumentaron en un 50 %.
Una gran parte de estas unidades se concentran en las capitales de las provincias y, obviamente, en la ciudad de Buenos Aires que, a simple vista, muestra que no está infraestructuralmente preparada para albergar tanto tránsito.
Educación Vial y penas más duras
Se dice que las comparaciones son odiosas, pero, en este caso, necesarias, debido a que se puede sacar provecho de otras experiencias. La cantidad de muertes por accidentes de tránsito en Argentina supera en un 300 % a la mayoría de los países europeos y a los Estados Unidos, donde hay educación vial obligatoria en las escuelas, altísimas penas para los infractores y rigurosos exámenes para obtener la licencia de conducir.
En este sentido, los ejemplos que se destacan son: en Inglaterra, los conductores principiantes no obtienen la licencia definitiva hasta pasados dos años de circular en la vía pública con chapas de colores en sus autos que van renovando cada seis meses y que advierten a los conductores veteranos en qué etapa se encuentra el novato. En España, por ejemplo, es obligatorio pasar por un curso de manejo de 500 dólares antes de sacar el registro. Y en Francia, el carné de conducir va provisto de unos cupones que la policía arranca toda vez que se comete una falta grave. Agotados los cupones, se retiene el registro.
FAVAT es la sigla de los familiares de las víctimas de los accidentes de tránsito. Un grupo con representación legal que reclama penas más duras para los infractores.
Desde 1994 se aprobó penar muchos delitos, entre ellos los homicidios por accidente con la "probation". Tal es el caso de una joven de 20 años que atropelló a un adolescente de 14 y lo abandonó en la vía pública, la condenaron a tres años de trabajos administrativos y de asistencia en una clínica de la Capital Federal.
En estas circunstancias, los integrantes de FAVAT exigen a las autoridades legislativas y a la Justicia que las penas sean mucho más rigurosas.
El 70% de los muertos en accidentes son peatones. El 38% la causan los colectivos.
Alberto Silveira, presidente de "Luchemos por la Vida", dice que por cada 42 muertes que ocurren en zonas rurales, en las ciudades mueren 58 personas.
El 59 % de los conductores accidentados tiene entre 17 y 30 años según el ISEV. El 60 % de los accidentes viales que se producen en nuestro país se debe al consumo de alcohol, según un informe del Ministerio de Salud de la Nación.
En la capital, por año, mueren atropelladas 170 personas. La mitad de las víctimas son mayores de 65 años. El 38 % de las muertes las causan los colectivos -el informe pertenece al Ministerio de Justicia, Dirección de Política Criminal-, lo que implica que el 67% de las muertes en accidentes de tránsito se debe a atropellamientos.
Según un informe del Ministerio de Salud, el 60% de los accidentes viales se debe al consumo de bebidas alcohólicas. Los jóvenes son los más propensos a la velocidad.
accidentologia
miércoles, 20 de octubre de 2010
Argentina y Accidentes de Transito
Argentina y accidentes de tránsito
A modo de introducción
22 personas mueren por día; hay 7.885 víctimas fatales por año (2009) y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales. Los accidentes de tránsito, en la Argentina, son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de los argentinos . Las cifras de muertos son elevadísimas, comparadas con las de otros países , llegando a tener 8 o 10 veces más víctimas fatales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación al número de vehículos circulantes.
Las cifras del presente son proyección de los datos habidos hasta el presente, aplicados al nuevo lapso, e incluyendo fallecidos en el hecho o como consecuencia de él, hasta dentro de los 30 días posteriores, según el criterio internacional más generalizado. Las cifras utilizadas son las últimas disponibles (oficiales, de origen policial o municipal, la mayoría), actualizadas . Como la gran mayoría de las cifras originales sólo computan los muertos en el momento del accidente , las mismas también han sido corregidas según índices internacionalmente aceptados, a fin de permitir una apreciación , estudio y comparación seria de la mortalidad en la accidentologia vial argentina. Fuente: Asociación Luchemos por la vida
Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad producida por accidentes de tránsito, como digo al inicio: Veintidós personas mueren por día, unos 8.000 muertos por año, y más de 120.000 heridos anuales de distinto grado, además de cuantiosas pérdidas materiales, que se estiman en unos 10.000 millones de dólares anuales.
Esta cifra es significativamente elevada si se la compara con los índices de otros países, en relación a su población y número de vehículos circulantes. En Argentina hay unos 7 millones de vehículos.
Luego de pasar vista a esta grafica y darle una lectura a los números de los accidentes, muertes y heridos debemos hacer algunas reflexiones previas antes de continuar, porque sino transitaríamos los mismos senderos por donde peregrinan la mayoría de los que opinan y especialistas. A todos los une una mirada sesgada y parcial sobre la problemática del transporte . Nadie profundiza cual es la verdadera naturaleza del problema del transporte.
Labor del Estado
Primero que nada es necesario ocuparnos en forma prioritaria de las responsabilidades del Estado y del gobierno que lo administra. Además el rol que este debe jugar frente al Sistema Nacional de Transporte.
El Estado debe tomar la rectoría de la planificación y control del transporte. En nuestro país eso no ocurre, al contrario, reina el caos porque de esa manera privan los intereses comerciales particulares y no los nacionales.
Los administradores de este Estado deben saber que la Nación , y sólo ella, es la propietaria de todas las infraestructuras que tienen que ver , en este caso, con los diferentes modos de transporte, como ferrocarriles, subterráneos, auto transporte automotor (camiones y ómnibus), todo lo referente a las vías navegables, la flota mercante de ultramar, la aeronáutica, todos ellos con sus respectivos caminos, nacionales, provinciales, municipales, calles, autopistas, aeropuertos , ríos, etc. En consecuencia, el Estado Nacional y el gobierno actual u otro que lo administre circunstancialmente, tiene la obligación de ser el custodio de todos esos bienes , cuyos únicos propietarios son el pueblo que es parte constitutiva de esta Nación. Insisto el administrador de turno de este Estado, o sea el gobierno, debe velar por ello.
Por lo tanto, éste Gobierno debe vigilar y controlar su resguardo, mantenimiento y reparación de estos bienes, informando en tiempo y forma a sus propietarios, o sea, a los ciudadanos argentinos que son sus dueños (reafirmo), el estado de situación de los mismos y de su óptima utilización y que beneficio social deja.
Nadie se puede abrogar el derecho de enajenar estos bienes nacionales. El gobierno (Estado) es el que debe administrar y custodiar todas las infraestructuras, interviniendo tantas veces como sea necesario para procurar extender la vida útil de todo ese conjunto de bienes.
El Estado tiene la obligación de organizar y planificar el sistema nacional de transporte. Asimismo debe dictar normativas preventivas, impositivas y también restrictivas. En la Argentina no hay una Ley General de Transporte que regule y reglamente la concurrencia de cada medio. Concurrencia que no es la competitividad con los otros medios , sino la complementariedad de los diferentes modos de transferencia de cargas o de pasajeros .
Se debe tener en cuenta la implementación de normas y pautas medio ambientalistas, señalando que los responsables del daño al medio ambiente deben soportar el costo por evitarlo o eliminarlo.
El costo social del transporte está constituido, en cada medio de transporte, por los costos de explotación, de infraestructura y de los efectos externos (contaminación, los accidentes, la congestión vehicular, la ocupación del suelo, el ruido, el estrés, el uso de combustibles no renovables y en escasez, etc.)
Teniendo en cuenta que el transporte interviene, reiteradamente, en la producción y comercialización de bienes; la mercancía o cualquier producto manufacturado o producción rural toman valor recién, cuando interviene el transporte, sino son productos sin valoración. Por eso la importancia del precio y calidad de los servicios ; es decir , el valor y tipo de flete .
Para tener una idea cuantitativa de la importancia económica del Sector Transporte es ilustrativo mencionar que el mismo genera más del 9% del PBI, que en él se efectiviza un 11% de la Inversión Bruta Interna. Allí, en eso, su directa injerencia en la economía global, donde el transporte adquiere capital importancia que debe calificarse, sin duda alguna, como trascendente.
El sistema de transporte constituye un aspecto clave de la vida nacional, ya no existe ninguna actividad que no requiera de una forma u otra de este servicio . No se puede imaginar el desarrollo de una comunidad que no cuente con un sistema de transporte adecuado, armónico, integrado, donde los distintos modos se complementen y sirvan a la universalidad de comunicación de todo el territorio nacional.
Para determinar el costo social mínimo se analizan comparativamente lo más relevantes aspectos que deberá gravitar en las decisiones a tomar: costos de explotación e infraestructura y los efectos externos sobre el medio ambiente y la comunidad. De esos estudios se desprende el siguiente informe:
El déficit que produce el transporte automotor a la Argentina se evalúa en 7.677 millones de dólares por año (21 millones de dólares por día) equivalente al 10% del Producto Bruto Interno. Dicho déficit era 10 veces superior al ferroviario, cuando éste estaba en manos del Estado, hoy, ese meneado déficit se elevó en forma exponencial con las políticas de concesión aplicadas desde la época menemista y que hoy continúan.
Algunas observaciones puntuales: En la actualidad , cuando ponderan y evalúan los accidentes y las causales no se nombra ni por casualidad la ausencia del sistema de transporte ferroviario ni de la flota fluvial. Salvo tibias excepciones. Porque las ausencias de estos modos de transporte han contribuido al aumento de los accidentes, con el agregado, además, que estos modos de transporte aliviarían la saturación de las carreteras y accesos. Atascamientos en los accesos a las grandes ciudades , estrés…
Por eso es necesario comparar
*La capacidad de tráfico de esa vía férrea es 17 veces más que el de la ruta .
*Una locomotora que arrastra una carga determinada solo puede ser reemplazada por 50 camiones (Provistos por la industria del transporte automotor), que a su vez consumen 3,5 veces más combustible.
*Un tren de ocho (8) coches equivale a 68 colectivos
Esta desproporción contamina más el aire , triplica el ruido ambiente, aumenta la congestión vehicular y se incrementan los accidentes.
Según datos oficiales el promedio de muertes por accidentes de rutas , en el mes de marzo de 1996 fue de 34 diarias, en marzo del 2001 asciende a 42 diarias.
En Alemania citan 450.000 accidentes, tan solo 450 ferroviarios.
En Francia, por la autopista Paris-Lyón, ¿cuántos accidentes viales con muertos y heridos hubo? No existen datos confiables, se oculta.
Mientras que el tren TGV que desarrolla una velocidad de 300 kilómetros por hora no produjo ningún accidente hasta el momento.
El ferrocarril , es el único medio de transporte, junto con el subterráneo y el trolebús, que pueden usar energía renovable. Los otros utilizan el no renovable, petróleo o gas.
El auto transporte automotor no cumple con las leyes laborales, por un lado, por otro, no paga a la sociedad el daño que produce por la contaminación, el ruido y el estrés; la parte social de los accidentes vehiculares , la utilización de los combustibles no renovables, la congestión vehicular, etc.
La ocupación del suelo es otra cuestión a tener en cuenta. Partimos de una ley física: la impenetrabilidad de los cuerpos. No caben más vehículos en las carreteras, las mismas están saturadas, vale la pena repetir de nuevo el concepto de la impenetrabilidad de los cuerpos, no entran más vehículos, no se pueden encimar o penetrarse el uno con el otro. El transporte es movimiento, al producirse el mismo, en forma inevitable se producen accidentes por falta de espacio. Y da por resultado el atasco en las holguras, anulando toda movilidad en las carreteras o rutas.
Veamos la ocupación de los espacios según el modo de transporte.
El tren ocupa poco espacio. Para transportar más de 45.000 personas por hora y por dirección. El tren necesita un ancho máximo de 13,70 metros...
En cambio , el transporte automotor en la carretera necesita un ancho de 37,50 metros. Un km . de autopista necesita de 10 Ha., casi siempre de las mejores tierras, que se transforman en improductivas, contra 2 o 3 Ha. en el 2° caso.
Por todos estos conceptos se puede afirmar que el ferrocarril es el modo de transporte que mejor contribuye al abaratamiento de los costos y a la calidad de vida porque produce:
* Menos accidentes
* Menos contaminación
* Menos estrés
* Menos utilización de combustibles no renovables (Pudiendo llegar a no necesitarlos al utilizar energía eléctrica, de procedencia hidráulica o atómica.
* Menor ocupación del espacio territorial
* Menos ruido
* Menos congestión
Por otro lado, hemos repetido que la mercancía no toma valor si no interviene el transporte. Agregamos que los precios de los productos y servicios no reflejan sus costos, si en ellos no se contabilizan todos los factores que degradan la calidad de vida y no sólo la contaminación. Y si ello ocurre, el problema termina por convertirse en una carga social, ya que en la economía no hay nada gratis .
El sistema ferroviario reduciría la carestía en los fletes , que es de un 40% promedio menor que los otros modos; al no ser transportados por este modo el mismo es un factor negativo, que encarece los productos acarreados y que la sociedad paga ese exceso en las góndolas, o mejor dicho lo abona el consumidor final .
Se debe destacar con fuerza que, en la actualidad, el sistema de Transporte por carretera está colapsado, por lo tanto no contribuye a la solución del mismo. Lo cual pone en evidencia la necesidad urgente de organizar el Sistema Nacional de Transporte. Justamente esto es lo que se elude, no se ponderan las causales reales del problema de la accidentologia, cuando funcionaba el ferrocarril, la flota fluvial, y ahora cuando ambas están anuladas.
Párrafo aparte merece la mención de la destrucción de la Flota Fluvial del Estado que abrazaba a la Mesopotamia a través de los ríos Paraná y Uruguay, que, junto al ferrocarril eran un factor fundamental del transporte en la zona mesopotámica. Hoy el transporte carretero absorbe ese tráfico. Saturando las carreteras, donde circulan camiones brasileros y argentinos, muchos que no cumplen las normativas del peso por eje, donde se nota una falta de control por los organismos competentes (nulo el papel del Estado) Lo que transportaba el ferrocarril y la flota fluvial fue derivado a una carretera obsoleta, no preparada integralmente para absorber ese volumen de carga.
El aumento de los accidentes por esa ausencia es casi exponencial, con el agregado de que ha aparecido una violencia inusitada en las colisiones, se ha saltado, por su violencia y cantidad, de la accidentologia a la siniestralidad.
Cuando se estudia un problema, se lo debe hacer siempre desde una visión global. En este caso, el transporte. Este requiere un análisis de la infraestructura (caminos, calles, vías férreas, vías navegables, etc.) de la explotación u operación de cada medio de transporte, y de los efectos externos, (accidentes, contaminación, estrés, ruido, utilización del suelo y de combustibles no renovables, congestión vehicular, etc.)
Dicha visión conduce a la noción de costo social de cada medio de transporte.
“La situación actual del país quizás obligue a centrar los esfuerzos en la reducción del déficit del Estado, pero debe aclararse al pueblo, ante una eventual privatización de los ferrocarriles, las consecuencias negativas que traerá aparejadas en relación a los efectos externos mencionados que actuarán sobre la vida de la población.
Accidentologia Vial, Accidentes de Transito, Seguridad Vial Argentina
En el 2005 se produjo un promedio de 28 muertes diarias por accidentes de tránsito, y en la mayoría de los casos las víctimas tenían menos de 30 años.
Los últimos datos sobre accidentología vial en Argentina expresados en el informe 2005 del ISEV, concluyen que durante el año pasado perdieron la vida 10.351 personas, una cifra que apenas se redujo con respecto al año anterior. La cantidad total de accidentes graves registrados en todo el territorio fue de 14.526, a lo cual debe sumarse otro dato alarmante: 85 heridos graves, en promedio, por día. El record de fallecidos, sin embargo, lo mantiene el año 1998, período en el que se registraron10.922 víctimas.
Del informe también se desprende que, si bien los accidentes viales graves se localizan en mayor proporción en las zonas urbanas (58%), la mortalidad es más alta en las zonas rurales (65%), dato que se explica por la incidencia de la velocidad en los impactos, y que además refleja un aumento con respecto a las muertes producidas en el 2004.
En coincidencia con las estadísticas de la mayoría de los países del mundo, se supo que la mayor mortalidad se presenta entre las personas de sexo masculino, con un abrumador 73%, porcentaje que viene en crecimiento desde el año 2003. Se observó además que el 92% de los conductores en accidentes graves fueron varones, esquema que se da principalmente por el hecho de que las mujeres, a diferencia de los hombres, tienden a evitar situaciones de riesgo en la conducción.
La edad de las personas fallecidas en accidentes constituye también un dato preocupante. Durante el 2005, el 41% de los conductores accidentados tenía entre 17 y 30 años, y es también esta franja de edad la que registró mayor tasa de mortalidad (35%), seguida por las personas de 31 a 45 años (21%) y las de 46 a 60 años (18%). Los mayores de 60 registraron la tasa de mortalidad más baja entre los adultos (12%), mientras que la cifra correspondiente a los menores de edad (entre 0 y 15 años) fue del 14%. También se calculó el costo de los accidentes viales en relación al Producto Bruto Interno (PBI) del país. Así, el índice obtenido, denominado IPBI, alcanzó el 1,75% para el año 2005, en descenso desde el 2003 (2,1%). Se trata del costo proyectado total de los accidentes de tránsito, que internacionalmente se ubica entre 7 y 10 veces el Costo Inmediato Directo.
Según las autoridades del ISEV, estas cifras ameritan la declaración de la Emergencia Vial, como ya solicitara una vez el Defensor del Pueblo de la Nación. En ese sentido, el último de los comunicados del Instituto -entidad privada dedicada al estudio e investigación del tránsito, el transporte, la educación y seguridad vial- enumera algunas de los factores que inciden en la configuración del actual panorama:
- La entrega indiscriminada de licencias, sin exámenes serios ni controles unificados.
- La coexistencia de más de 1.500 oficinas en el país que emiten licencias de conducir.
- La posibilidad de obtener la licencia en otra jurisdicción, aún cuando una persona haya sido inhabilitada para conducir en otra zona.
- Que las infracciones de tránsito puedan ser condonadas o sus valores reducidos a la mitad. . Que los vehículos del transporte regular de pasajeros desechados del servicio por obsoletos sean destinados para el transporte de escolares.
- El color amarillo de los semáforos y el conteo descendente de los semáforos peatonales, que habilitan una mayor imprudencia de conductores y peatones.
Accidentologia
Esta disciplina nace en el año 1967, a partir de la inquietud del Ingeniero Bottaro López, cuando se dictan los primeros cursos de Accidentología Vial dentro del cuerpo de Camineros de Policía.
Se ocupa del estudio integral de los accidentes de tránsito. Es multidisciplinaria por la complejidad del hecho estudiado, en el cual intervienen tres grandes factores con incontables variables; estos factores son: humano, ambiental y vehicular, que si bien por una cuestión de orden metodológico se estudian por separado, se encuentran íntimamente relacionados.
Como metodología general de trabajo reviste fundamental importancia, en primer término, la observación del lugar del hecho, tendiente a la detección de todas las características y circunstancias de cada uno de los factores que pudieran haber influido para el desencadenamiento del siniestro. Una vez cumplida esta primera etapa de observación, se documenta la escena mediante la fotografía, el relevamiento planimétrico y el mecánico, como así también se procede a la incautación de aquellos elementos y autopartes de interés para la investigación.
Posteriormente, en el gabinete, con los elementos colectados, aplicando principios fisicomatemáticos, y mediante el análisis de huellas, deformaciones, rastros y vestigios, posiciones finales y otros elementos, se establece la "mecánica del hecho", determinándose, de ser posible:
El examen pericial de la lectura de un aparato de tacógrafo (dispositivo electro-mecánico insertado en cada unidad motora) establece:
Se ocupa del estudio integral de los accidentes de tránsito. Es multidisciplinaria por la complejidad del hecho estudiado, en el cual intervienen tres grandes factores con incontables variables; estos factores son: humano, ambiental y vehicular, que si bien por una cuestión de orden metodológico se estudian por separado, se encuentran íntimamente relacionados.
Como metodología general de trabajo reviste fundamental importancia, en primer término, la observación del lugar del hecho, tendiente a la detección de todas las características y circunstancias de cada uno de los factores que pudieran haber influido para el desencadenamiento del siniestro. Una vez cumplida esta primera etapa de observación, se documenta la escena mediante la fotografía, el relevamiento planimétrico y el mecánico, como así también se procede a la incautación de aquellos elementos y autopartes de interés para la investigación.
Posteriormente, en el gabinete, con los elementos colectados, aplicando principios fisicomatemáticos, y mediante el análisis de huellas, deformaciones, rastros y vestigios, posiciones finales y otros elementos, se establece la "mecánica del hecho", determinándose, de ser posible:
- Sentidos de circulación previa.
- Maniobras previas inmediatas a la colisión (tácticas evasivas).
- Área de conflicto.
- Zona de impacto sobre la calzada.
- Punto de impacto sobre la calzada.
- Punto de desenganche sobre la calzada.
- Trayectorias post impacto.
- Posiciones finales.
- Distancia de reacción.
- Invasiones de mano.
- Carácter participativo (embestidor - embestido).
- Velocidad de circulación previa (al momento del impacto y post impacto).
- La "zona de contacto inicial".
- Máximo enganche.
- Desenganche.
- Colisiones reflejas.
- Tipo de deformaciones.
- Elementos de seguridad activa y pasiva.
- Otras determinaciones.
El examen pericial de la lectura de un aparato de tacógrafo (dispositivo electro-mecánico insertado en cada unidad motora) establece:
- Velocidad se encontraba circulando la unidad motriz al momento de producirse la colisión.
- Tiempo de paradas.
- Velocidades máximas y mínimas desarrolladas por la unidad.
- Distancias recorridas.
Se debe diferenciar los distintos tipos de discos diagrama que hay para su utilización. Estos se presentan en discos individuales y/o en paquetes de siete discos para uso semanal, con una duración de 24 horas cada uno.
Estudio de lámparas Se determina si, al momento del impacto, las luces de un automóvil se hallaban encendidas o apagadas. Como así se detallan las características físicas de las bombillas, considerando especialmente las inscripciones y numeración que permitan su identificación.
Estudio de neumáticos- Se procederá a su identificación y descripción del estado.
- Se analizan las roturas, cortes y/o fallas, y estableciéndose, por ejemplo, si un reventón ocurrió antes, durante, o después del choque, y otros detalles tales como defectos de alineación, etc.
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